domingo, 17 de agosto de 2008

Hacia las Montañas Blancas

Siempre he tenido la sensación de que mi vida, mi aventura, empezó un día de madrugada, con las primeras luces del alba, mientras descendía con sigilo unas quejumbrosas escaleras de madera y el reloj del salón marcaba la hora exacta de mi huida, la silenciosa y velada despedida de mi familia y del mundo que conocía, para ganar el exterior y emprender el camino hacia unas lejanas montañas blancas.

Obviamente, en realidad no fue mi vida sino una novela que devoré ávidamente a los diez años de edad la que comenzaba de aquella manera. Y debo decir que ni siquiera es la más querida o mejor escrita de las novelas que haya leído pero, ya se sabe, lo que uno lee a los diez años… Así pues, he elegido el sencillo nombre del protagonista de aquella novela, “Las Montañas Blancas”, por lo que para mi tuvo de iniciática aquella primera escena, aquella huida, aunque fuera ficticia, que marcaba el inicio de una aventura a la vez deseada y temida, como deben ser todas las aventuras.
En la práctica, además, decidirme por este discreto personaje de esta humilde novela, me ha permitido espantar el fantasma de tener que encontrar un título para este blog con mayores pretensiones, uno que hipotéticamente me definiera, me representara, a mi o a mi vida hasta la fecha. Semejante tarea entrañaba una dificultad de tales proporciones que su sola perspectiva lograba marearme. ¿Debía escoger un nombre mitológico?, ¿uno de leyenda?, ¿uno que evocara mi mejor lectura o tal vez uno extraído de mis propios relatos?. El lector tal vez sienta curiosidad por saber qué otros nombres barajé, y finalmente deseché, antes de quedarme con el de Will Parker. Pues bien:

Humbert, por ser el seudónimo del protagonista de la que seguramente es la mejor novela que he leído: “Lolita”, de Vladimir Nabokov. Algún día, en este mismo blog, le dedicaré a esta novela todo un tema, y otro más a su autor. Todavía pienso que haber escogido ese nombre hubiera sido una especie de blasfemia, pero eso sólo indica la veneración que le tengo.
Winston, en honor a Orwell y su novela “1984”, un clásico que todo hombre debería leer antes de tener edad de votar. Lo deseché sin embargo por evocar una historia demasiado tétrica. Y es que quiero que este blog tenga, como mi vida, sabor a muchas cosas: nostalgia, alegría, melancolía, pasión.
Pirrip, escogido del protagonista de “Grandes Esperanzas”, de Dickens, y que para mi representa los avatares de la adolescencia y el primer y a veces absurdo amor cuya importancia vital no es sin embargo desdeñable.
Nessim, por ser uno de los actores principales de esas cuatro fantásticas novelas que recrean, como jamás lo harán otras, la vida de una ciudad portuaria y Ficticia (porque como dice Antonio Muñoz Molina: “Esa Alejandría nunca existió”), crisol de culturas y sentimientos, esencia del Mediterráneo, mi querido Mediterráneo.
Harlam, porque de nuevo protagoniza la mejor novela ( y ¿acaso la única bien escrita?) de Isaac Asimov, la primera de ciencia-ficción que leí, prestada por mi tío en aquel verano de 1990, y que acaso fue la responsable de que luego estudiara Físicas, aunque ahora que lo pienso no hizo el trabajo sóla: a ella le siguieron “Cita con Rama”, “Mundo Anillo”, “Solaris”, “Crónicas Marcianas”, “Música en la Sangre”, “Pórtico”, “Hyperion” y tantas otras que expandieron mi imaginación y despertaron en mi lo que Carl Sagan llamaba “sentido de la maravilla”, primera de las dos cualidades que debe poseer un hombre de ciencia. Para quien pueda interesarle, la segunda es el escepticismo.
Dravot, por Daniel Dravot, uno de los dos protagonistas de “El hombre que quiso ser rey”, un relato de Kipling que me dio una idea dulce de la necesidad que el hombre tiene de alcanzar la gloria y, con ella, la inmortalidad en la memoria de los otros hombres.
Morel, porque su invención no es técnica ni científica, sino eternamente nostálgica.
Montag, porque representa desaforadamente mi afecto por los libros, cuyo papel arde espontáneamente a la temperatura de 451 grados Fahrenheit.

Estos son sólo algunos de los nombres que primero pensé. Como se aprecia, todos los posibles que consideré provienen de una fuente literaria, ¿es esa mi única pasión, la literatura?: ¡ni mucho menos!, pero sí es cierto que admiro la palabra escrita por encima de otras muchas cosas y veo en ella y en sus protagonistas, en los autores y los personajes que viven entre sus líneas, la huella de lo inmortal, la mejor oportunidad de trascender las circunstancias personales del ser humano e ingresar para siempre en la humanidad. Durante un tiempo creí –debo confesarlo- que mediante la palabra escrita, la literatura, yo mismo podría alcanzar ese atisbo de inmortalidad. Ruego al lector me perdone, fui un necio, era sólo un muchacho. Y ha sido luego que el transcurrir de los años me ha hecho ver, afortunadamente para mí casi a un mismo tiempo, que ni necesito tanto ganar la eternidad ni soy la mitad de bueno escribiendo de lo que yo pensaba. Supongo que aceptar las limitaciones de uno es madurar, si bien debe ser el único aspecto en que lo he logrado, pues en todo lo demás soy un tipo casi infantiloide.
Así que, sepa el lector que también me interesan la ciencia, la política, el cine, la música o la historia, que me gusta Henry James, Dire Straits y la dinámica de fluidos, pero que nada más diré en esta introducción sobre mis pasiones. Simplemente espero que todas ellas salgan lentamente a la luz en este blog, pues no es otro que ese su objetivo.

Adelante, Will Parker, sal por la puerta, despacio, sin hacer ruido, y ahora corre, corre y gana el horizonte.

3 comentarios:

stratosergio dijo...

Hola! Vaya, espera que me seque (simbólicamente) la lágrima que surca mi mejilla tras leer tu primer post. Jeje, es que siempre me emociona "oir" a alguien cuando habla de sus pasiones...

Pues nada, chaval, me congratulo de ser el primero en darte la bienvenida al mundo del blog!

Juan Pablo dijo...

Hola! Pues ya he visto tu Blog y he de decir que esperaré con impaciencia sus nuevos contenidos. Sobre todo lo referente a "un Madrileño en Barna". Por cierto ¿cómo es eso de que has perdido 2.5kg? ¿Es que ahora te dedicas al atletismo?

Jaime Primo dijo...

A ver si comemos mas butifarra eh, eso de adelgazar nos deja a los demás en mal lugar.

Bueno me apunto a tu blog para visitarlo cuando aparezca algo